A menudo los viajeros gastan mucho tiempo de vacaciones en traslados. De hecho, todo tour y paquete suma dos días o más en concepto de viaje al destino elegido.

El hotel rodante en camino
De acuerdo con este aspecto negativo, muchos empresarios empezaron a entreverar opciones, destinadas a maximizar las posibilidades del turista (para que pueda aprovechar sus días en el destino y no viajando).
Ahora bien; qué pasaría sí a una de estas mentes creativas se le ocurriese proponer que el destino sea, además de los puntos finales, los caminos y las rutas.
Pasaría que muchos viajantes se interesarían por la propuesta. Esto en realidad no es un supuesto sino un hecho verídico, el relato de la creación del Exploranter Overland, un hotel rodante.
Un micro con capacidad para 30 personas, construido en Brasil que, desde su creación, no ha dejado de alojar/transportar turistas con espíritu nómade y viajero.

Un hotel móvil con todos los servicios
Aquellos que han incursionado en esta modalidad hotelera móvil, hablan de una “experiencia inolvidable”, “unas vacaciones diferentes”.
Los paquetes turísticos más solicitados son aquellos que implican un traslado a la parte de norte de Argentina (Salta, Jujuy) o aquel que dura doce días y transita alrededor del Campo de Hielo Continental, hace parada en Calafate y llega hasta las Torres de Paine, en Chile.
Si bien existen viajeros interesados en viajar hacia a algunas partes de Brasil, estos serían los trayectos más codiciados.
El vehiculo cuenta con los mismos servicios brindados por un hotel tradicional: camas para treinta personas, tres baños para todos los huéspedes, cocina – sí es del agrado del viajero prepararse su comida-, un chef – a disposición de quienes no quieran cocinar-, sillas de cuero, equipos de música, mobiliario para usar al aire libre y más.
Las ventajas son muchas; desde la convivencia permanente con la naturaleza, pasando por la posibilidad de conocer paisajes nunca vistos – el móvil toma rutas no turísticas-, amanecer en sitios distintos todos los días y poder descender en un lugar preciado – sin necesidad de esperar la llegada a la terminal-.
A pesar de que, en primera instancia, se pensó que sólo los jóvenes se acoplarían a la oferta de este hotel rodante, los hechos demostraron otra cosa.
La mayoría de los interesados superan los treinta años y hay un alto porcentaje de mujeres de cincuenta años que han participado de esta travesía.
El motor está prendido, sólo es tiempo de comprender que, durante algún tiempo, ese vehículo será transporte, hotel, restaurante y refugio.



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