En el distrito de Lisboa se emplaza esta pequeña villa llamada Cascais, en una bahía del Océano Atlántico, formando parte de la Costa del Estoril. A tan sólo 25 kilómetros, aparece la ciudad de Lisboa, capital de Portugal.

Playas de arena blanca en Cascais
Frente a sus extensas playas no sólo se extiende el Océano Atlántico. Uno de los principales atractivos de Cascais es su moderno puerto con capacidad para más de 600 yates, con una serie de tiendas alrededor que hacen del puerto un lugar sumamente exclusivo. También hay restaurantes que ofrecen, principalmente, una oferta variada de pescados y mariscos.
La historia de Cascais se remonta a la Edad Media, y por sus calles fueron caminando y dejando su huella personas de todos los lugares del mundo, con culturas y costumbres muy distintas entre ellas: desde celtas a fenicios, pasando por romanos y musulmanes, y terminando en cristianos. De allí sus particularidades arquitectónicas y su cultura heterogénea.
Junto con la vecina bahía de Estoril, Cascais se convirtió en los años 30 del siglo pasado en un sitio donde la aristocracia portuguesa y otros ricos viajeros pasaban días de relax y disfrute, no solo en verano sino también los fines de semana, dada su proximidad con Lisboa. De aquellas épocas también quedan fastuosas construcciones frente al mar que decoran el pueblo y le dan un mayor grado de exclusividad.



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