
Foto: Martin Kozák
Una extensa costa de impresionantes acantilados, añade a eso una importante herencia cultural e histórica asociada a una gastronomía famosa, y tendremos como resultado el país del Oporto y el fado, Portugal.
Además, del fado, representado por la famosa Amalia Rodrigues, el país puede elogiarse de haber mecido a algunos personajes famosos como Vasco de Gama, que descubrió la ruta a la India en 1498, o Camões, poeta épico del siglo XVI siglo a quien se rinde homenaje el diez de junio de cada año (día de fiesta nacional). Del mismo modo, Fernando Pessoa, autor de múltiples obras a principios del siglo XX y al que se considera el más importante escritor portugués de después del Renacimiento.
Mucho más discreto a nivel turístico que nuestro país, Portugal quiere mostrarse como un país moderno y vivo que tiene la mirada puesta en el futuro. Sin embargo, este dinamismo presenta algunas paradojas. Contrasta esta mirada al futuro con el entusiasmo religioso y tradicionalismo que reina en la parte más occidental de la península ibérica. En cualquier caso, el país de los Grandes Descubrimientos – exploraciones marítimas de los siglos XV y XVI- presenta una gran variedad de paisajes asó como una riqueza cultural extraordinaria que nadie debe perderse.
La mayoría de los turistas es atraída por las ciudades “balneario” del Algarve, situadas sobre la costa meridional del país, las otras regiones del país presentan un gran atractivo desde un punto de vista patrimonial. Viajar a Oporto, cuna del vino que lleva el mismo nombre dispone de una apreciable representación del barroco, a Evora, patrimonio mundial por la Unesco que presenta vestigios de tiempos romanos y edificios de su época islámica, pasando por Sintra, ciudad de palacios y jardines, o también por Coimbra, la ciudad de los estudiantes. Portugal oculta tesoros inestimables, a veces olvidados erróneamente por los turistas. Sin embargo, es el estilo “manuelin”, el que mejor caracteriza al país lusitano: columnas en espiral decoradas con conchas u hojas de árboles son las características esenciales de esta corriente arquitectónica desarrollada durante el siglo XVI. Sus manifestaciones más importantes están en Lisboa.

Foto: Paula Santos
Es relativamente fácil encontrar alojamiento barato en Lisboa, una capital europea cosmopolita y moderna que ha sabido preservar su autenticidad. Por ejemplo, la ciudad ha sabido conservar su distribución en barrios, lo que confiere a algunas zonas esa carismática entidad de pueblo portugués.
Claro, que si prefieres algo más exótico, la mejor opción puede ser viajar a Madeira o reservar hotel en las Azores. Aunque situados a más de mil kilómetros del continente e independientes desde un punto de vista administrativo, estos dos archipiélagos, forman parte integrante país. Sus paisajes volcánicos y su vegetación verde ofrecen una cara totalmente distinta de Portugal, país que merece la pena visitar y conocer.



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Comentarios de “Portugal, más que Oporto y fado”
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