Mezquita de Hassan II, Marruecos. Foto: Wikipedia
Separado de Europa por el Estrecho de Gibraltar encontramos a Marruecos, un país con 30 millones de habitantes que se reparten entre árabes y bereberes mayoritariamente, aunque hay una gran presencia judía y de otras etnias en el reino. Marruecos se nos presenta como un destino muy occidentalizado y es una gran oportunidad para quienes quieran comenzar a incursionar en el continente africano.
Un país muy estimulante y próximo a Europa, les recomendamos alojarse en alguno de sus hoteles y comenzar a disfrutar un viaje inolvidable por tierras marroquíes. Lo primero que debemos destacar de este lugar, es su cultura, donde las artes cobran un valor importantísimo, sobre todo la música de estilo clásico.
Pero además, sus trabajos en marroquinería, joyería, alfombras y tallas en madera, aún son bien cotizadas aunque su mayor auge se diera en el siglo XVI. Este valor cultural, ha sido el llamador principal para que varios artistas de gran talla mundial, como el francés Delacroix, quien solía concurrir a este país a inspirarse en un ambiente rodeado de arte.
Así encontramos la ciudad de Tánger, la más internacional de todas las marroquíes, ubicada al norte del país. Esta ciudad tuvo un gran auge entre las décadas de 1940 y 1950, siendo es lugar escogido por todos aquellos amantes de la buena vida, artistas e incluso espías y desertores de la Segunda Guerra Mundial.
Entre la enormidad de edificaciones árabes que encontramos en Marruecos, se destaca una, la Catedral Española de Tánger, construida con el fin de simbolizar allí la presencia española, y que se realizara según los cánones del modernismo español luego de la segunda mitad del siglo XX.
Luego tenemos la ciudad de Casablanca, la más grande de Marruecos y centro económico del país, donde las edificaciones cobran verdadera importancia y podemos apreciar la Antigua Medina, la Nueva Medina, la Plaza Mohammed y la Mezquita de Hassan II.
Esta Mezquita posee una característica de suma importancia, es el templo más alto del mundo y el segundo de mayor tamaño, luego de La Meca. Inaugurada en 1993, es una de las pocas mezquitas del mundo que permiten la entrada en ella de turistas no musulmanes, por lo que si en alguna oportunidad viajan a Marruecos, no dejen pasar esta maravillosa opción, donde podrán apreciar en su interior, verdaderas obras de construcción artesanales, tanto en joyería como en granitos y mármoles, todos ellos realizados por los más de 10.000 artesanos locales que participaron de su creación.




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1 Comentario en “Marruecos, nuestros primeros pasos en África”
[...] un artículo anterior mencionamos algo de ella pero no con tanta profundidad como realmente lo merecería. Me refiero en [...]