
Foto: Javo
“La sensación que experimenta el hombre que por primera vez hace esta corta travesía no puede compararse sino al efecto de un sueño. Al pasar en tan breve espacio de tiempo a un mundo absolutamente nuevo y sin la más remota semejanza con el que acaba de dejar, se halla realmente como transportado a otro planeta”
¿Cómo hablar de de un lugar como Marruecos sin dejarse algo que decir? ¿Cómo transmitir con palabras lo que fascina sobre todo a través de la mirada? Es imposible. Acaso esta frase del considerado como el más célebre viajero español por tierras de Marruecos, pueda compensar este hecho. Domingo BadíaY es que Marruecos no se cuenta. Marruecos se ve.
Esta vez dirigiremos nuestra alma viajera hacia una de sus ciudades más fascinantes: Marrakech que fuera una de las capitales más emblemáticas del antiguo imperio marroquí. Tierra de contrastes, tierra de exotismo y magia, tierra de leyendas e historias eternas. Aquí, más que en ningún otro sitio, podrás convertirte en explorador de nuevas sensaciones.
Dirigiremos nuestra mirada a uno de sus edificios más hermosos: el Palacio Bahía. Compuesto a base de riads, salones de recepción, patios y jardines, pasear por él es como adentrarse en un sueño. Ante el viajero más de ocho hectáreas de paraíso le mantendrán entretenido y eclipsado durante varias horas. Si tenías dudas acerca de la belleza del arte marroquí clásico puedes dejarla en cualquiera de sus rincones pues pocas veces habrás contemplado una obra arquitectónica más perfecta.
Pese a su belleza no cuenta con la antigüedad de otros muchos palacios de Marruecos ya que fue construido a finales del siglo XIX. Resulta increíble pensar que esta maravilla tardará sólo diez años en construirse. Su arquitecto fue Muhammad Ben Makki el Misfui, un enamorado de la arquitectura árabe-andaluza.
El palacio se extiende a lo largo de una sala planta y se estructura a través de una sucesión de patios. Presta especial atención al patio clasicista plagado de finas de columnas en cuyo fondo se puede apreciar la Sala de Honor. Igualmente admirables son cada una de las habitaciones interiores, la Sala del Consejo así como el resto de patios y jardines de diversos estilos. Permanece atento a nuestros post. Aún tenemos mucho más que mostrarte del país de las mil y una noches.



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Comentarios de “Marrakech: sueño y realidad.”
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