
Garitas del Fuerte san Felipe del Morro. Foto: Wikipedia
La verdad, unas buenas vacaciones en la “Ciudad Amurallada“, o San Juan, la capital de Puerto Rico, no nos vendrían nada mal. Primero, una ciudad que presenta absolutamente todo lo que se puedan imaginar, principalmente en cuanto a cultura. debemos tener en cuenta que es la ciudad habitada más antigua de América, ya que permanece activa desde que Juan Ponce de León la fundara en 1508.
Lo malo es que nunca he ido a este hermoso país, pero espero poder encontrarme algún día recorriendo las calles del Viejo San Juan, y por supuesto, toda la ciudad existente alrededor que en definitiva conforma la capital.
Por ejemplo, me apasionaría caminar y tomar cientos de fotografías del Fuerte San Felipe del Morro, una construcción del siglo XVI cuya función era defender la bahía de la isla de los ataques marítimos, como por ejemplo el que recibió del temible Francis Drake. Así que imaginen un instante, estar recorriendo y observando tan solo sus murallas, con 500 años de historia a cuestas, que ya es no sólo Patrimonio Nacional, sino que es un silencioso vigilante que se reconoce ya como parte del patrimonio mundial, pese a no tener ese título.
Ahora también encontrarán el Fuerte San Cristóbal construido para proteger la ciudad vía terrestre, a diferencia del anterior y que hoy en día se puede visitar íntegramente, donde creo que me asombraría con ver el complejo sistema de túneles existentes allí, los que conectan varias secciones del fuerte y empleados de forma secreta, más que nada ante ataques enemigos.
Peor no me perdería por nada del mundo, al Garita del Diablo, un puesto de vigilancia que se diferencia de los demás por ser la más antigua, construida en 1634 y muy famosa por sus leyendas, que aducen que los soldados de ella, solían desaparecer sin dejar rastro muy a menudo. ¿Será verdad? Quien sabe, pero eso no impedirá que la recorra el día entero.
Para finalizar, un viaje a este paraíso no se trata solo de cultura, sino que aprovechemos y disfrutemos a pleno sus playas. Recordemos, ¡estamos en plenas aguas caribeñas! No podemos dejar pasar la oportunidad de disfrutar sus cristalinas y templadas aguas, sería un crimen no bañarnos en ellas. Estos son los motivos principales que me mueven para querer escaparme a Puerto Rico en alguna oportunidad, la cultura, y sus paradisíacas costas, en lo que serían, unas vacaciones perfectas entre la historia y el mar.



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