Nada mejor que compartir el privilegio de bucear en un destino poco descubierto por el turismo mundano. Nada mejor que instalarse, por lo menos imaginariamente, en un rincón renacentista, dulce como la miel.

Vista panorámica de Guadalajara
Y, justamente sí de miel hablamos, vale decir que en este lugar se produce la miel de la Alcarria, una de las delicias más sabrosas que el ser humano puede probar.
Solamente una cucharadita de esa miel bastará para volver, o bien iniciar un recorrido, por la provincia de Guadalajara, situada al nordeste de la Comunidad Autónoma de Castilla- La Mancha.
Superficie de contención de una ciudad que lleva su mismo nombre, y en roce permanente con los rincones españoles con los que se encuentra limitando: Madrid, Cuenca, Segovia, Soria, Zaragoza y Terue.
Se podría definir a esta ciudad como mágica, ilustre, histórica y glamorosa, y estaría bien, pero no bastaría para aplicar la imagen verídica de este lugar.

Monasterio de Santa Ana, Guadalajara
Se trata de la provincia más septentrional de La Mancha y sus cualidades son infinitas. Y, quien sabe porqué motivo, todavía el turismo no ha respondido, masivamente, al llamado de este sitio.
La primera imagen – en este caso olfativa- de Guadalajara está concentrada en el olor emanado por las tantísimas plantas aromáticas con sede en el lugar. Y, justamente a partir de estas plantaciones se inicia el proceso que da como resultado la exquisita miel.
Luego, completan la función los bellos paisajes, la presencia de pueblos pintorescos, las antiguas villas de noble abolengo, las notables obras de arte y las fiestas tradicionales que allí se realizan.
Cabe decir que, dentro de su superficie, se asientan ricas poblaciones que bien vale la pena conocer. Sigüenza, Brihuega. Atienza e Hita son algunas de ellas.
Los turistas podrán pasear y conocer, pero también incurrir en el arte de pescar y cazar. Estas son dos de las actividades que más acople reciben por parte de los viajeros.
La parte histórico/cultural está representada por el aire renacentista que puebla la provincia, un aire que se refresca con el baño del río Henares – que corre por los vértices provinciales-.
Destacados sitios para la visita son el Palacio de los Duques del Infantado, las Iglesias de San Ginés y las catedrales de Santiago, San Francisco y Santa María.
Por otra parte, resulta preciso que todo turista pruebe la cocina local, una cocina que se caracteriza por la presencia de cabrito asado, sopas de ajo y migas en caldero.



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