Ciudades, Consejos para viajar, Destinos
Irlanda

Dublín: Moda, compras y mucha diversión

Un tour de alto consumo
Por Juan Luis Pérez, en 29 de Enero de 2009

A menudo me gusta proponerles lugares en los cuales sólo comprar y divertirse cogiendo vuelos baratos. Pues si bien tenemos momentos en que precisamos alimentar nuestro ocio creativo, y en otros, nuestro espíritu aventurero, existen otros tiempos en los que sólo queremos gastar, comer, tomar y disfrutar. Dublin, la capital Irlandesa, es el primer sitio que nos viene a la mente para asumir nuestro capricho viajero.

Le Custom House, Dublin

Le Custom House, Dublin

Esta ciudad que visitaremos está ubicada cerca de la Costa Este de la Isla, y en el centro del Condado de Dublin. Tierra originaria de vikingos, hoy es terreno codiciado por turistas de todo el mundo que buscan comprar bueno y barato.

Eso sí: si hay alguien todavía indeciso que pretende encontrar en Dublin un importante patrimonio cultural, deberá correrse del carril, ya que esta tierra irlandesa no es, específicamente, un sitio con museos, monumentos y palacios. Se trata de un condominio pequeño, caracterizado por ser sede de grandes marcas de indumentaria, y por ostentar una interesante vida nocturna – debido a su gran cantidad de pubs.

El habitante se mezcla con el turista dentro de los márgenes de estos sitios ya que, aunque las zonas revistan interés para el extranjero, también los dublinenses son versados en el arte de comprar y entregarse a la diversión. El gran despegue económico del país se nota en la infraestructura moderna, otro punto fuerte para la atracción del turismo. A decir verdad, la mayor afluencia proviene de España. A menudo los jóvenes se hacen escapadas de fin de semana a Dublin, sólo para ser partícipes de la movida nocturna que allí se cosecha. Y si hablamos de cosechas, muchos y variados – en cuanto a estilo y estructura- son los pubs en donde poder disfrutar de una buena copa de vino.

Pero empecemos por el principio: armemos una agenda de viaje, pues es mucho lo que nos queda por visitar y comprar.

Panorámica de Dublin

Panorámica de Dublin

Vamos a ceder un poco para contarles a aquellos renegados, que insisten con hacerse eco del pobre caudal cultural de la ciudad, que hay sitios para visitar. Desde aquí promoveré la visita a la Catedral, el paseo por la Casa de Aduanas, y la vuelta por el Castillo Dublin. Y si existiese en alguien, algún interés por empaparse de la arquitectura local, resultaría amena la visita por las calles de la ciudad para reconocer el estilo georgiano de sus viviendas.

Pero nosotros ya estamos aquí, dispuestos a aventurarnos en una escalada de consumo y entretenimiento, y los españoles también han llegado. Aprovechando la oferta de vuelos baratos, han viajado dos horas y se encuentran transitando las calles de Dublin.

Nos olvidábamos de algo: ¿Qué es lo primero que debe hacer un turista fuera de su hogar? Conseguir hospedaje. Aquí, en Dublin no resulta complejo. La gran variedad de albergues, casas de huéspedes y hoteles contrastan con la parafernalia edificada alrededor de los centros comerciales. Pero esa es la estrategia; alojamiento barato y con el resto, compras y diversión.

Tal vez esa mística proporcionada por los jóvenes que transitan la ciudad; estudiantes, bohemios, sedientos de distracción, sea lo que convierte a Dublin en una ciudad animada, con ritmo. No por nada, a alguien una vez se le ocurrió decir: “No importa el lugar, importa la gente”.

Y siguiendo a esta gente que nos importa nos adentramos en el Temple Bar, el barrio viejo, uno de los lugares más concurridos de la zona. Vidriera exclusiva de pubs y locales de compras. Aquí, el visitante puede mirar negocios, o bien sentarse a tomar un rico café en el Thunder Road Café. Pero no demasiado tiempo, porque el reloj apremia, y hay mucho por hacer.

Ahora vamos en busca de jóvenes irlandeses y nos traslados hasta la universidad más importante de Irlanda (Trinity College). Allí podremos ver una de sus estatuas características (pues no nos olvidamos de los compañeros de travesía que quieren interiorizarse sobre la cultura del lugar): la de Molly Malone. Dirá la leyenda popular que era una mujer multifacética; pescadora, dama de compañía y profesora.

Y ya para empezar a vibrar la noche, nos topamos con la fábrica de cerveza Guiness, donde la más importante sucede al final de la visita; una copa de la bebida como agasajo.

Y de allí directo a recorrer los pubs de la ciudad: The Dragon, The George, The Front Lange y más.
La música en vivo sonando en las calles también es una buena alternativa. Uno podrá transitar por las veredas acompañado de ritmos bien versátiles, provenientes del asfalto cálido.

Y para aquellos que son más cinéfilos que músicos, también hay un espacio urbano: dos cines con películas alternativas pueden conformar las ansias de estos espectadores.

Sin embargo, a pesar de lo que pueden estar pensando ustedes del otro lado, la atmósfera nocturna de esta ciudad, no es pesada ni mucho menos. Acá se respira tranquilidad y buena onda. Mucha gente pero en plan de diversión, sin violencia.

Habrá que estar atentos, pues las fachadas de los pubs pueden confundir nuestra intención; puede que entremos a un barcito bailable, o puede que entremos a una morada, con unos cuantos paisanos atentos a las carreras de caballo. Y, además, la movida no se extiende hasta largas horas de la noche. Los fumadores, a su vez, estarán de para males; Dublin es una ciudad libre de humo por lo que, en recintos cerrados, no se puede consumir tabaco. Si llegamos allí en época de verano, sólo un pase a la calle nos encontrará fumando un cigarrillo. Si en cambio arribamos en invierno, nos esperarán los patios con estufa, en algún caso, o la adversidad de la intemperie helada.

Bares en las calles de Dublin

Bares en las calles de Dublin

Pero sigamos con la recorrida barcera. Ahora estamos en el Fitzsimmons, un edificio de cuatro plantas, terraza (ideal para las noches estivales) en el que se podrá bailar, escuchar música y beber una rica copa.

Si ,en algún caso, deseáramos alejarnos de la zona más visitada de la ciudad, dos bares apostados a la orilla del río nos esperan fascinantes y tranquilos. Se trata de El Zanzibar y El Pravda. El primero, más parecido a una discoteca clásica, y el segundo, un sitio particular con dos estar; uno para conversar y degustar un trago, y el otro para bailar frenéticamente al ritmo de la música electrónica.

Y para terminar nuestra estadía, no podemos prescindir de una serie de souvenirs, última moda. Tiendas como George´s Street Arcade, Costume, Ave María, Rococo, y diseñadores como Alias Tom, Oakes y Jen Kelly, nos esperarán para ofrecernos sus mejores modelos en materia textil.

Comentar | Trackback

Comentarios de “Dublín: Moda, compras y mucha diversión”

Aun no se han realizado comentarios.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  

 

Secciones

Canales

Sindicación

Añade este blog a tu lector de feeds

¿Qué es un lector de feeds?

Correo Electrónico:

Enlaces de Interés

© Copyright 2010, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
Cerrar
Envíalo
Powered by ShareThis